IA, Humanidad y Responsabilidad
¡Hay que regular la IA!
Estos días el papa León publicó: “CARTA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL”, que está siendo muy difundida los pasados días, y no es para menos, solo por su título. La inteligencia artificial anda por todos lados, en cada esquina. La semana pasada, Google se preparó para presentar los nuevos proyectos y productos de Google, y estos giraron alrededor de su inteligencia artificial llamada Gemini. En las redes sociales no se hicieron esperar críticas ni cuestionamientos tales como: ¿Quién pidió esto? Los abucheos de los speakers invitados a hablar en oficios de graduación también recibieron atención mediática. Cuando mencionan la IA, los abucheos son dementes. Y es que ya se están viendo los estragos de la IA en el mercado laboral y, al parecer, nadie quiere hacer algo.
Excepto el papa León XIV, que desde que asumió su rol como principal oficial de la Iglesia católica ha sido más que vocal. En las oportunidades que ha podido, menciona la necesidad de la regulación de la inteligencia artificial y la ambigüedad de esta. Es importante recordar que el último papa llamado León, a finales de los años 1800, se destacó por defender a los empleados y trabajadores. En esa época, comenzaban a surgir y desarrollarse la Revolución Industrial. El Papa León habla principalmente de cómo esta tecnología es útil, pero también poderosa. Colocaría en riesgo a la humanidad si llega a manos inadecuadas, y ese es el miedo del pontífice, y con razón.
En el capítulo 3 de la carta, el pontífice exalta la grandeza del ser humano y cómo esta grandeza no puede ni debe ser opacada o silenciada por la inteligencia artificial ni digital. Por esta razón debemos ser transparentes y responsables con la tecnología. Por mi parte, añadiría ser cautelosos. Nos dice que el ser humano debe mantener el arte de contar historias y que la tecnología no debe volverse transhumana o posthumana.
Entre los “asuntos nuevos” que discuten se encuentra la transformación tecnológica gracias a lo digital, la inteligencia artificial y la robótica, y que no se debe pasar por desapercibida. En el documento religioso explica que no debemos mirar esto como un antagonista, algo contrario a nosotros, y dice algo que es de interés: la técnica (tecnología) está arraigada a nosotros desde que somos humanos. La tecnología es creación humana. Al estar arraigado y no verla como antagonista, León, en cambio, nos dice que miremos la tecnología como el medio y no el fin. Esto es clave, ya que en la actualidad estamos sobreconfiando y “ultradependiendo” de ella. La inteligencia artificial claramente no es la excepción. Él menciona que ya el entrelazamiento es tal que técnicamente no estamos pensando ni tomando decisiones exclusivamente por nosotros mismos. Incluso, necesitamos que nos valide y ahí se pierde esa humanidad.
Por esto es necesaria la regulación. La inteligencia artificial debe regularse, ya que no cuenta con un ente central y está “descentralizada” en diferentes compañías con diferentes intereses sin el control del humano. Por eso, dice el pontífice, necesita regulación urgente; es tiempo de ser vocales y comenzar de una vez a discernir. Un punto crucial es que él menciona que ya el tiempo de estar callado y mirando de lejos se acabó, porque comienza a haber deshumanización.
Este documento me parece una joya fundamental para esta época. Aunque es un documento religioso, no elimina la importancia de cómo los humanos deben verse y mirarse entre sí.



